Hace unos días, fue cancelado el juego que saldría en Steam ‘Active Shooter’, el cual pretendía darnos la oportunidad de tomar el rol de un agente SWAT y neutralizar objetivos. Pero, ahí no quedaría la cosa, ya que también ofrecería la alternativa de poder ser el objetivo a neutralizar, es decir, el tirador.

Con este hecho, de inmediato salió la voz pública a condenar al juego, entre ellos Infer Trust, una organización que busca concientizar sobre el peligro de las armas. Ante esto, el desarrollador del juego, Revived Games, declaró la firme defensa de su producto y que no planeaba cambiarlo a menos de que Steam se lo pidiera.

¿Cómo terminó? Esta historia tuvo fin con un comunicado de Valve donde declaró que el desarrollador no era más que un troll y que su historial daba bases para poder eliminar el producto.

Foto: Vidaextra

Pasando a otro juego, el pasado 28 de mayo salió a luz el juego de ‘Agony‘, una obra desarrollada por Madmind Studio y la cual se sitúa en el infierno. Aquí el reto será el enfrentamiento contra demonios y la búsqueda por la salida del reino de las tinieblas. Lo peculiar con este juego, desde que se presentó en 2016, es su atractivo diseño, el cual recrea de manera clara los excesos de sexo y violencia que sugieren la idea del inframundo. Esta situación, hizo que a algunos días de su lanzamiento, se declarara la censura de algunas escenas, las cuales presentaban asesinatos de bebés o actos sexuales explícitos.

Foto: Vidaextra

Con esto en mente llega la pregunta ¿Es válida la censura dentro de una obra creativa?

Puede sonar a cliché y, ciertamente, lo es. Abordar el tema de la censura es algo que se ha hecho hasta el cansancio, sin embargo, tomando en cuenta la actual ultra corrección política, sale a relieve el ataque o defensa de las obras que contienen elementos que se consideran agresivos para el consumidor.

Con V de Violencia

El derecho de abordar lo que se antoje dentro de una obra debería ser algo inherente, sin embargo, a lo largo del tiempo, los medios han tenido que luchar para poder ser aceptados y reconocidos. Ya sea en su paso por la música o el cine, la violencia está presente y es una forma de expresión válida.

Dentro de la literatura, existen cientos de ejemplos, pero, tomando a figuras contemporáneas, tenemos a a Rubem Fonseca, escritor brasileño el cual tiene dentro de sus trabajos un cuento llamado ‘El cobrador’, en donde el protagonista es un ser misántropo que se dedica a asesinar de manera fría y cínica a cualquiera que se encuentre a su paso. O el cuento ’La lluvia no mata las flores‘, del escritor mexicano, René Avilés Fabila, en el cual se recrea el acoso y el homicidio de manera fantástica.

De pertinencia exquisita, también está la obra de Rafael Villegas ‘Animal verdadero’. En esta novela se siguen los pasos un joven que pretende realizar una masacre en una escuela. Todo esto, bajo una ficción que simula a la realidad.

Dentro del cine, tenemos al mítico, Hannibal Lecter, o la obra extremadamente violenta de Haneke, ‘Funny Games‘, ‘Los ciento veinte días de Sodoma‘ de Passolini o ‘El cien pies humano‘ de de Tom six.

Agregando a esto, está lo más reciente de Lar Von Trier, ’The House that Jack Built’, la cual fue exhibida en el último festival de Cannes y cuya recepción fue de desaprobación, debido a su escenas de infanticidios.

Y, dentro de la música tenemos, por decir algo, a Cannibal Corpse, Suicide Commando o hasta José José, con ’Cuando vayas conmigo‘, la cual aborda el tema de la celotipia de una manera nada sutil.

¿Qué hacer?

Más allá  de la censura, existen mecanismos para poder mesurar el acceso de este contenido. Dentro de los videojuegos, al igual que las películas y la música, existen clasificaciones que marcan la línea de quién es apto para consumir dicho producto. Las relaciones de veto con las obras sólo provocan frustración e intolerancia dentro de la sociedad. El arte es por definición una representación del mundo. Es absurdo pensar que se puede crear nada de la nada, toda la materia prima del artista viene de fuera y poder plasmarlo, no importando el medio, nos acerca cada vez más al entendimiento de lo que nos rodea.  Así que lo prudente sería sólo poner las reglas claras: a qué puedo acceder según mi edad. Ya que aislar las ideas, nunca será la solución.

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