Tras los primeros 40 días de iniciada la exposición “Frida Kahlo: más allá del mito”, montada en el Museo de las Culturas de Milán (Mudec), han acudido a la muestra 117 mil 861 visitantes.

Dicha exposición, curada por el teórico e historiador del arte Diego Sileo, es la más completa que en Italia se haya montado sobre Frida Kahlo, pues reúne dos colecciones fundamentales: la del Museo Dolores Olmedo y la de Jacques y Natasha Gelman. Además, contiene cuatro cuadros de producción temprana de la artista, pertenecientes al Museo de Arte de Tlaxcala, así como préstamos de museos estadunidenses y de coleccionistas privados. Incluye un total de 70 pinturas (más de una tercera parte de la producción total de Kahlo), 150 fotografías, 50 dibujos y material de archivo proveniente de la Casa Azul.

El fin de la exposición es trascender el mito de la vida de la pintora mexicana, con el fin de dejarse cautivar por el valor de las pinturas mismas. La exposición se ha divido en cuatro secciones a partir de un orden temático: Mujer, Tierra, Política y Dolor.

Recientemente, Frida Kahlo se ha convertido en fuerte tema de debate, pues su figura se ha tornado un ícono comercial, haciendo de la artista parte de todo tipo de productos: ropa, zapatos, accesorios y, recientemente, hasta una muñeca Barbie. Las posturas de los individuos suelen encontrarse entre el consumidor fanatizado y el escéptico de su valor artístico. El hecho de que últimamente se estén realizando tantas exhibiciones de Frida Kahlo a nivel mundial, muestra la popularidad que ha cobrado la artista, lo cual, desde mi postura, es algo positivo, pues pese a la lamentable comercialización y conversión de Frida en un símbolo de “lo mexicano”, la obra de la artista nacida en Coyoacán tiene un gran valor y debe ser apreciada en sí misma, es por eso que el fin de la exposición italiana: ir más allá del mito, me parece una elección acertada.

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