Ambientada en finales de los años ochenta, Boogie Nights es una muestra de tensión que puede mantenerse durante dos horas y media.

Estrenada en 1997 y dirigida por Paul Thomas Anderson, la película recorre cuenta la vida de un donnadie convertido a una estrella de uno de los círculos más poderosos del mundo: la pornografía.

Descubrir que vocación y aptitud  con coincidentes, puede resultar ser una de las experiencias más hermosas que pueden existir. La congruencia del deseo con el poder realizarlo es algo que suele ser raro y está basada, comúnmente, en la suerte. Y con esto quiero iniciar la crítica a Boogie Nights, la cual es una historia de azar que es moldeada con ingenio y algo de malas decisiones.

La película inicia mostrando a dos personajes que serán el eje de toda la trama, Dick Diggler y Jack Horner.  Mientras que el primero es un adolescente de 17 años deseoso de ser algo importante en la vida, el segundo es un experimentado director de películas pornográficas. Los dos comenzarán una relación laboral donde el éxito vendrá de manera acelerada, esto, debido a la cualidad física que será el distintivo de Dick.

Con un guión directo, empezaremos a conocer los rededores de la industria y su inofensivo accionar, donde lo importante es entregar calidad; y esto es importante de señalar: el porno sólo es una excusa; ya que si bien, las escenas alcanzan momento de tensión majestuosos, su central línea es mostrar el trabajo detrás de ello. Un buen sonido, un buen ángulo y la búsqueda de un guión que haga quedarse al espectador,  aún después de “correrse”, es lo que veremos a lo largo de las dos horas y media que dura el film.

Producto de una familia disfuncional en la que no se ahonda mucho, Dick será el blanco perfecto para seducir e introducir dentro de un mundo que es difícil de controlar; y es que el deseo llama al deseo y el sexo sólo es una representación de él. Las cosas lujosas y, posteriormente, las drogas, entrarán a la vida del protagonista y será la ambición la cual demolerá  su estado físico y mental. Asimismo, la voz de la razón será su director quien, en un momento dado, dejará solo al protagonista, mostrando que el camino hacia abajo es largo.

A lo largo de la cinta, existe una evolución de los personajes que resulta natural y que se basa en presiones externas que están sumamente cuidadas. La necesidad de cambio y adaptación llega con la transición del porno en cine al porno casero y ante esto, seremos testigos de las nuevas formas que se tiene que crear para mantener a un público fiel que desea saciar sus impulsos naturales.

La ambientación puede describirse como magnifica y esto se aúna con los filtros utilizados para ofrecer la inmersión en los años setenta y ochenta.  Las actuaciones son sutiles y aportan a cada momento.  De igual manera, el soundtrack, se disfruta mucho y es oportuno.

Para resumir, Boogie Nights es una concatenación de varias historias que buscan recrear una sola idea: no todo es lo que parece. Y aunque existen clichés que tenían que estar ahí, la forma de plasmar la complejidad sentimental se celebra. El deseo existe mientras nos preocupamos por nuestros hijos o asistimos a un funeral y en cada momento del film se nos recuerda esto. Tener una meta clara en la mente ayuda a poder mesurar el hambre infinita de no sentir dolor; porque recordemos que el hedonismo es la respuesta desesperada a no sentir el vacío inherente de existir.

¿Cuál es mi meta?

Ars gratia artis

 

 

 

 

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