En México existen toda clase de lugares considerados malditos, embrujados, espacios acompañados de leyendas sobre fantasmas y otras creaturas de la noche. Sin embargo uno de los más emblemáticos y hasta turísticos es la isla de las muñecas. ¿Conoces su historia?

Ese misterioso lugar ubicado en los canales de Xochimilco es conocido por ser una chinampa plagada de infinidad de muñecas, gran mayoría de ellas maltratadas, sucias, nos atrevemos a decir que en un estado de putrefacción típico de su especie plástica, algunas sin sus ropitas, otras decapitadas y sin ojos amarradas de árboles y ramas en todo rincón.

¿Pero aparecieron ahí de la noche a la mañana? ¿Arrastradas bajo la misma aura de misterio que emanan con sus miradas frías? No exactamente.

Todo se debe gracias al antiguo dueño de la isla Don Julián Santana, quien debido a supersticiones se dedicó a coleccionar y posteriormente colgar a dichas criaturas inanimadas para protegerse de los malos espíritus.  Esto fue alrededor 1950, mismo año en el que se le bautizó al lugar como La isla de las Muñecas.

La razón del por qué diario dedicaba a hurgar en la basura para encontrar una nueva muñeca y utilizarla como un tenebroso vigilante fue revelada años después por su nieto Anastasio. Este asegura que en los primeros días que su abuelo llegó a la isla observó como una joven había muerto ahogada a las orillas del río. Desde ese momento el lugar había quedado maldito, escuchaba los lamentos de la mujer constantemente, su andar incorpóreo por el terreno noche y día.

Fue así que decidió utilizar a las muñecas como protección a manera de espantapájaros (o mejor dicho espanta espíritus).

Con el paso de los años su labor de adornar la chinampa de terroríficas muñecas fue ganando la atención de los lugareños y otros turistas, mismos que optaban por regalarle más muñecas a Don Julián.

A pesar de su ingeniosa protección espiritual Don Julián finalmente pereció ante el espíritu en 2001 por un ataque al corazón, haciendo de la isla de las muñecas un fuerte atractivo turístico para los curiosos y los amantes de su misticismo.

Por supuesto de entre todas las muñecas esta Agustinita, la favorita de Don Julián, misma a la que se le considera milagrosa.

Si deseas aventurarte alguna vez a la isla de las muñecas puedes hacerlo por medio de algún tour con esta única advertencia: No oses robar alguna.

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