“Mochar manos a los que roban”, muestra que el debate presidencial no es más que un show de grandes proporciones

¿Hubo nuevas propuestas en el debate presidencial?  No muchas.Lo que sí hubo fue un ataque constante entre todos los candidatos, mientras que las verdaderas propuestas brillaron por su ausencia.

A decir verdad, el debate fue un show bastante divertido, cuando los candidatos hablaban como si se encontraran en un comercial, nos recordaban un poco esa película de Jim Carey, El show de Truman, cuando, de la nada, la esposa de Truman se ponía a hacer anuncios de los cuchillos o de la podadora.

La falta de propuestas fue muy clara en varias ocasiones. Meade sobresalió en este punto, pues no hizo una sola propuesta concreta, hablando sólo en abstracciones como “acabaremos con la corrupción” o “habrá transparencia”, pero sin decir cómo logrará tales metas.

Cuando Margarita Zavala se quedó sin respuestas comenzó a hacer una enumeración bastante divertida de oraciones inconclusas como “las mujeres, los obreros, las madres, los hijos, la moral…” sólo le faltó al final gritar: “lotería”.

Zavala habló de forma abstracta de valores y de la importancia de las mujeres, creyendo que el ser mujer la convierte en una feminista. Hubo un momento en que, al igual que la Mujer Maravilla, habló de que creía “en la justicia, en la igualdad, en la libertad…” Una de las declaraciones más polémicas de Zavala fue cuando afirmó que para ella, el matrimonio es entre hombre y mujer, dejando en claro su postura en contra de la homosexualidad.

Cuando se trató el tema de la violencia, Margarita Zavala, de forma velada, se pronunció por la Dictadura Militar, al exponer que debía imponerse el control total del Estado mediante el uso de la policía y el ejército. Lo que habría que preguntarnos es si no se dio cuenta de que propuso una Dictadura Militar o sí solamente es cínica.

Pero, no obstante las carcajadas que nos ocasionó Zavala, lo más divertido del debate fue escuchar a Rodríguez Calderón, “el Bronco”. Este sí que hizo propuestas concretas:  mocharle la mano a los corruptos y que los militares den clases en las escuelas. Sólo se le olvidó que debía hacer propuestas verosímiles.

Cabe resaltar que cuando le preguntaron al Bronco si había mentido dijo que sí, pues había prometido llevar a su esposa al cine, pero también admitió haber mentido en su campaña a gobernador de Nuevo León.

Finalmente, una afirmación muy polémica fue cuando se defendió de haber dicho que para evitar los embarazos juveniles los padres debían decir a sus hijas que a nadie le gustan las gordas, argumentando que así llaman en el norte a las embarazadas. Quien sabe qué es peor, su primera afirmación o su defensa. Escudarse en el machismo norteño, no es precisamente la mejor defensa.

Cuando se les preguntó a los candidatos qué mecanismo crearían para dar cuentas de que cumplían sus propuestas de campaña. Todos copiaron la propuesta que Obrador ha manejado desde hace años, de convocar a elecciones para ser revocados. Por su parte, el Bronco no se adhirió a esta idea, sino que aceptó que no tenía propuesta alguna y proporcionó su número  de teléfono para que los ciudadanos le whatsappen alguna, yo creo que habría que proponerle que si no cumple, se moche la mano.

Por su parte, al defenderse de los ataques de Meade, Obrador ofreció que si tenía tres departamentos, se los regalaba a Meade. Éste entonces se desdijo, aclarando que eran dos y que agradecía el regalo de su oponente.

Anaya, por su parte, atacó a todos y por todos también fue atacado. No es nuevo que los panistas se la pasen atacando tanto a los pristas como a Obrador, sin brindar muchas propuestas.

Obrador se mantuvo en el mismo discurso que ha manejado y atacó al PRIAN, sin pelar mucho a Zavala y al Bronco, que también se morían por pelearse con él.

La verdad es que sólo el Bronco hizo propuestas nuevas, inverosímiles, bastante graciosas, pero eso sí, nuevas; todos los demás no dijeron nada que no hayan dicho ya en sus comerciales.

En conclusión, a mi parecer el debate fue un show sin propuestas nuevas, pero nos hizo reír un rato.

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Lic. en Letras Hispánicas por la UNAM. Ama los libros, el café, el tango y a los gatos. Se encuentra en una relación de amor-odio con la Ciudad de México.