en ,

Mexican Horror Story: Chapulines políticos

Pareciera que los políticos mexicanos viven en la bipolaridad.

Para nadie es un secreto que la política se rige bajo el apotegma, la moral es sólo un árbol que da moras, vivimos tiempos en los que se ha perdido identidad en muchos sentidos, incluso como personas ya hemos perdido el sentido de independencia que debería caracterizarnos como especie racional.

Tal vez es por eso que no debería sorprendernos que nuestros políticos, esos que viven de nuestros impuestos y que deberían defender los intereses del pueblo, cambien de partido político como cambiar de calzones.

Pero este síntoma político mexicano no es nuevo, desde hace décadas existen chapulines en este sector.

Recordemos que en esencia el PRD es una mezcla de Priístas que no tuvieron un hueso en su partido de origen como Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñóz Ledo a quienes les dieron “madruguete” en la candidatura presidencial para las elecciones de 1988 por lo que formaron una corriente democrática dentro del Partido Institucional, para luego ser expulsados y así integrarse con el PARM, el PMT y el PS, entre muchos otras instituciones de izquierda, y así formar lo que ahora es el PRD.

El caso anterior es un mero ejemplo pues como apunte hace unas líneas, existen muchos casos.

Citando a Javier Solorzano en su columna de La Razón:

… Las personas somos susceptibles de cambiar nuestro entorno y lo que hemos visto y vivido a lo largo de mucho tiempo. La cuestión es qué es lo que nos lleva a cambiar y qué tan válidas son las razones y motivos de las decisiones.

Regresando a la actualidad tenemos muchos casos, uno de los más recientes es el de la senadora del PAN, Gabriela Cuevas quien de plano se fue con López Obrador o Javier Lozano quien agarró sus chivas y se fue al PRI con Meade.

Para nadie es un secreto que la mayoría de las encuestas sobre las elecciones de 2018 a la presidencia ponen en primer lugar a López Obrador, esta podría ser una razón de peso para que diversos políticos le prendan una velita al tabasqueño, por aquello de las dudas.

Causas de este tipo de conductas tenemos muchas, demasiadas para numerarlas aquí, sin embargo, no deja de ser una novedad, y hasta de extrañarse, las formas en las que se “actúa” defender una causa, sea de izquierda o de derecha para cambiarla al día siguiente.

La política es un juego de máscaras y solo quien renuncia a su partido saben a fondo cuáles son las verdaderas razones para esto.

Los políticos tendrán buenas y respetables razones sin embargo, cuando el barco se hunde, las ratas son las primeras en irse.

Activan alerta amarilla por lluvia y granizo en la CDMX

Repeliculemos: ¡madre! de Darren Aronofsky