Opinión: ¿Juzgar al videojuego como producto y no en relación con su saga?

Con la reciente salida del último videojuego de God of War y toda la polémica —unos a favor y otros en contra— en torno al cambio de escenario, mitología y, sobre todo, gameplay, no pude preguntarme hasta qué punto es recomendable juzgar a un juego en relación con sus entregas anteriores o bien, juzgarlo como producto individual con sus propias virtudes y defectos.

Es interesante cómo la comunidad no enfoca su dinamismo desgarrador en los productos y personajes de Nintendo, por mencionar un ejemplo inmediato. ¿Será por la historia de la ‘gran N’? ¿Será porque estamos horriblemente acostumbrados a enfrentar este tipo de cambios radicales y arriesgados en sus personajes? ¿Será por el tipo de público y comunidad a la que van dirigidos sus juegos? No lo sé. Lo que es un hecho es que son productos bastante aplaudibles y redituables en cada entrega. Tampoco hay que negar lo cierto: son juegos bien hechos.

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¿Entonces por qué como comunidad cuyo único objetivo es disfrutar de buenos juegos —con todo lo que esto implique— ponemos en tela de juicio las decisiones de las compañías por apostarle a una evolución en la saga? No puedo concebir que se le hagan las mismas críticas a, por ejemplo, una nueva IP. Si la nueva aventura de Kratos tuviera otro nombre, otra estética en tanto a sus personajes principales y una historia diferente ¿los mediríamos con la misma vara? No lo creo.

Sin embargo sí creo que la toxicidad desde donde se exige a las compañías seguir cierta línea en sus entregas es contraproducente. ¿Qué podemos esperar de una saga donde ya está explotada hasta el hartazgo la jugabilidad o la historia? Lo intuitivo es que las desarrolladoras digan fuck it, esto es en lo que creemos y lo que queremos hacer, haciendo caso omiso hasta cierto punto a las opiniones de los ‘gamers’.

Es lo mismo que se le reclama a los juegos de nuestro amado Link y que, sin embargo, son productos que debemos tomar en cuenta desde su unidad, desde lo que nos transmite y nos permite disfrutar a partir de otra óptica el conjunto que encierra cada uno de los elementos que lo conforman, justo como pasó con Breathe of de Wild. Creo que en lugar de estar criticando este tipo de decisiones, deberíamos apoyarlas y mostrar una faceta más abierta. Vamos, no saquemos al ‘niño rata’ que llevamos adentro. Tampoco me malinterpretes, que no estoy diciendo que arriesgarse de esta forma siempre les dé resultados positivos en cuanto a críticas a las compañías. Sí, te hablo a ti, Resident Evil.

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