En la ciudad de México, los chilangos hemos gozado -mínimo una vez en nuestras vidas- de un tamal recién salido entre dos pedazos de bolillo para hacerlo torta.

Hablamos de las guajolotas, ese emblemático antojito callejero que todos conocen pero que pocos saben su origen.

Existen muchas versiones sobre el origen de esta delicia. Cuentan que unos ingenieros que visitaban Tulancingo, en Hidalgo, se acercaron hambrientos a un puesto donde la dueña ya casi no tenía comida, así que les ofreció algo diferente con lo poco que tenía: tortas rellenas de enchiladas.

A manera de broma, los ingenieros dijeron que eso era “su pavo o su guajolote”. Años después, una joven que trabajaba en el puesto puso el primer expendio en Tulancingo de estas tortas llamándolas guajolotes.

Para el historiador José  Iturriaga, la guajolota nació en la ciudad de Puebla y no es precisamente aquel tamal entre dos bolillos.

La guajolota es un pambazo con una enchilada dentro. Al ser una mezcla de pan de trigo con maíz en su interior, en la ciudad de México se adoptó el nombre de torta de tamal, pero estrictamente el origen de la guajalota es el pambazo relleno de enchiladas del estado de Puebla.

En la ciudad de Puebla, la guajolota es vespertina precisamente porque es un alimento muy pesado; en la Ciudad de México es mañanera y siempre ha sido un alimento muy práctico sobre todo para los trabajadores que salen casi en la madrugada de sus casas.

Es complicado encontrar por qué llamaron por primera vez “guajolota” a la torta de tamal, ya que estamos hablando de un antojito de más o menos 200 años y su significado pudo perderse con el tiempo y las costumbres.

Una teoría acerca del nombre supone que en los ranchos, a los guajolotes los engordan con maíz y precisamente lo que le están metiendo a esos dos panes es un tamal, hecho con maíz.

Los que hemos comido nuestras queridas tortas de tamal sabemos que existe un riquísimo contraste y una razón de ser de ese tamal doradito o al vapor que descansa entre dos panes que con cariño llamamos guajolota.

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