Por qué ver la segunda temporada de 13 Reasons Why

Recién se estrenó una nueva temporada de la polémica serie del 2017 “13 Reasons Why”, la cual desató polémica en su primera temporada sobre todo por la historia y la forma de tratar el suicidio y otros problemas mayoritariamente referentes a la edad adolescente. Si buscas cualquier crítica o reseña de esta nueva temporada podrás identificar que la mayoría coinciden en lo mismo: es una mala serie. Esto no es una casualidad, ya que siendo objetivos la forma en que se desarrolla la historia y los personajes, continúan perdiendo sentido capítulo tras capítulo. Sin embargo, mi intención no es escribirte otra reseña exponiendo mis motivos a partir de los cuales considero que esta serie no cumple con las cualidades que podrías decir que tienen un producto televisivo para considerarlo como “bueno”; sino rescatar, desde cierta óptica y cierto discurso, el porqué es recomendable esta segunda temporada.

Como ya vimos el año pasado, la historia trata sobre el suicidio de Hannah Baker (Khaterine Langfor) y como ésta deja unas citas para contar la historia de las situaciones que la llevaron a tomar esta decisión, todo contado desde la perspectiva  de Clay Jensen (Jensen) a partir de recibir las cintas. Entre estas situaciones se encuentra el abuso sexual, el bullying y la difamación, por mencionar algunas. Pues bien, la segunda temporada ronda sobre el juicio que la madre de Hannah emprende contra plantel donde estudiaba. Aquí convergen testimonios tanto a favor de la escuela, como de la madre de Hannah y quienes se involucraron de forma directa con la trágica historia de la menor.

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Para esto, creo pertinente hacer hincapié en cómo usualmente juzgamos las series como productos cuyo conjunto de elementos la hacen ser grande (guión, historia, personajes, fotografía, producción, etc); con esta nueva temporada no quiero analizarla dentro de estos cánones, sino que quiero rescatar la importancia de su mensaje; aunque todos los elementos mencionados anteriormente puedan tener enormes deficiencias para considerarla una serie ni siquiera pasable, sino “mala”. 

Para adentrarnos dentro del discurso de lo positivo de la segunda temporada, creo que tenemos que hacer referencia y actualidad de las situaciones que los estudiantes están atravesando. Suicidio, bullying, depresión, violencias, aquí se juntan todos estos problemas repartidos entre los compañeros de Hannah. A pesar del exacerbado dramatismo, se agradece la intención de mostrar problemas tan cotidianos en los jóvenes.

Creo que es a partir de esta diferente interacción con la serie que podemos decir que el mensaje es bien recibido, dejando de lado otras cualidades faltantes bastantes obvias. Mírala con la intención de la misma serie, que es dejarnos ver el sufrimiento que atraviesan en determinada edad las personas y cómo pueden superarlo mientras callan por específicas situaciones, o la relación que se ven obligados a llevar con los adultos.

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