Pablo Picasso comentaba: “Los buenos artistas copian, los genios roban”

El plagio es uno de los temas recurrentes en nuestros días. El fácil acceso a la información y el casi místico, copiar y pegar, han hecho mucho más fácil la apropiación de obras.

El plagio lo define la RAE como: “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”.

En algún momento u otro, la mayoría ha cometido plagio, ya sea en trabajos escolares o en el ámbito profesional.

Recuerdo el caso sonado en el terreno de los videojuegos cuando fue el lanzamiento de Gears of War 4 (2016). Este juego contó con una edición especial en la cual la artista visual, Mariana Villanueva, conocida como Hakunita, fue la encargada del arte de la caja. No pasó mucho tiempo para que pusieran en tela de juicio la autoría de su trabajo y fue juzgada duramente por la prensa del medio.

Con este caso, salió el nuevo verbo, hakunear.

Foto: Unocero
Foto: Unocero

Otro caso, pero más reciente, es el de Guillermo del Toro, en donde su película, La forma del agua, está siendo acusada de tener, sospechosamente, demasiadas similitudes con un corto estudiantil holandés.

Es cierto que existen las influencias, los homenajes y hasta las coincidencias, ya que la mente humana se suele decantar hacia aquello que admira o aborrece.

Todo esto nos lleva a pensar sobre la originalidad y su sobrevaloración en la actualidad.

En un mundo efímero, una virtud que se busca en una obra o una persona es que aporte elementos frescos a cada momento. Esperar esto a cada momento, además de ser patológico, es imposible.

La renovación de géneros en cualquier ambiente es un proceso que tarda años, además de que las historias siempre son las mismas, sólo cambian los matices. Nunca veremos deshacernos del amor o la guerra en cualquier producto, ya que es inherente al ser humano.

Jonathan Lethem tiene un excelente libro llamado “Contra la originalidad” en el cual expone una tesis sobre lo absurdo que resultan los derechos de autor y la idea romántica que tenemos sobre la originalidad. Al final de del ensayo, se muestra un anexo con todas las frases prestadas que el autor usó para armar el la obra, exhibiendo así, de una manera fantástica, que todo es una copia de todo.

Entre los casos famosos de escritores famosos acusados de plagio están: Arturo Pérez Reverte, Alfredo Bryce Echenique, Octavio Paz, Alexandre Dumas, Ana Rosa Quintana, entre mucho más.

Hay que recordar que una de las ideas en la literatura es que no importa lo que digas (ya está todo dicho), sino cómo lo digas.

Recomiendo la película de Woody Allen “Conocerás al hombre de tu sueños” donde se aborda la idea del plagio literario de una manera muy disfrutable.

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