Un grupo de investigadores dio a conocer que dada la evidencia existente, Teotihuacan no fue la Ciudad de los Dioses, sino la Ciudad del Sol, por lo que debió ser nombrada Teo uacan y no como se popularizó desde el último tercio del siglo XX.

La hipótesis de los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Verónica Ortega y Edith Vergara, y del experto independiente, Enrique del Castillo, se basa en nuevos estudios epigráficos e iconográficos de documentos del siglo XVI como el Códice Xólotl, y otros materiales arqueológicos.

Según éstos, la mítica urbe debió ser nombrada por los pueblos que arribaron al valle con posterioridad al siglo VIII —una vez abandonada—, como Teo uacan, la “Ciudad del Sol”, pues más que guardar relación con la conocida Leyenda de los soles —que relata la congregación de las deidades creadoras en Teotihuacan—, el vocablo original alude a que “ahí se nombraba al Sol, al legítimo gobernante”.

 

En palabras de los investigadores, “es en el año 1338, con la fundación de Tlatelolco, la ciudad mexica y gemela de Tenochtitlan, cuando vemos por primera vez una alusión a Teotihuacan en el Códice Xólotl. La referencia parte de un personaje asociado a un pequeño sol y quien cuenta con las dos vírgulas de la palabra: la oratoria y la retórica”.

El códice glosado por un escriba hacia 1524, está centrado en la llegada de los grupos chichimecas al Valle de México, comandados por Xólotl, así como los contactos que establecieron con los pocos herederos toltecas que lo habitaban. En su geografía se posicionan las ciudades y puntos de encuentro importantes para el caudillo chichimeca y sus seguidores.

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