“Wakefield” o la desesperada sed de soledad

Contexto

Un hombre llamado Howard Wakefield, decide hacer una broma a su esposa y le dice que tiene hacer un viaje de negocios. Con esta excusa, el hombre se hospeda a unas cuantas cuadras de su casa. Pasan dos o tres días y Wakefield no se encuentra listo para volver. Pasan las semanas, meses y años, no vuelve. Una vez, paseando, observa que en su casa se efectúa un funeral. El tiempo trascurre. En ciertos momentos se topa con su esposa, pero ésta no lo reconoce. Un día, el hombre mira por la ventana que fue su casa y su pensamiento de llena de nostalgia: extraña esa vida. Decidido, camina hacia la puerta y toca el timbre.

Lo anterior, es la historia de Wakefield, un cuento corto realizado por el escritor estadounidense Nathaniel Hawthorne, en el siglo XIX. Hawthorne es más conocido por su obra “La letra escarlata”.

En 2016, salió a la luz la película de producción estadounidense, Wakefield, cuya trama está basada en el relato corto del escritor E. L. Doctorow, la cual, se basa, igualmente, en la obra original de Hawthorne.

Como actores principales de la cinta, encontramos a Bryan Cranston y Jennifer Garner.

Foto: IMDb

Foto: IMDb

Crítica

Hablar sobre soledad siempre es difícil. Ésta tiene matices tan extensos que a veces, no sabemos si estamos en los límites. Es indudable que el hombre es un ser gregario, sin embargo, ¿cuánto es lo normal? La exasperación del ruido constante llega de repente y la familia y el trabajo con los cuales estábamos tranquilos, empiezan a pesar enormemente.

En Wakefield, una pelea es pretexto, no causa, para alejarse, y con ella despierta la eterna sed de soledad. El protagonista se desarrolla de manera verosímil dentro de una vida de suburbios, en donde lo material es el eterno rezo antes de dormir.

La eterna vanidad de dar y quitar se refleja de manera clara dentro de la cinta. El protagonista su cubre a un orgullo exacerbado donde él es la fuente de sosiego o desesperación.

Ya cimentado en la decisión de sobrevivir sin la ayuda de su familia, el hombre que de repente decidió desprenderse de sí mismo, observamos cuán fácil es avanzar: la esposa y las hijas después de un breve duelo, siguen su trayecto.

Alejarse nunca es fácil, soportar el silencio es lo más difícil y Wakefield, notará que la libertad reside en el acercamiento al mundo natural. Una pelea constante que no se disimula por medio de substancias. Estar completamente sobrio y decidir estar apartado es una de las principales imágenes que puedes ofrecer este film.

Respecto a las actuaciones, la modestia de palabras del protagonista  mientras evoluciona hacia el abismo, es sobresaliente. El retrato de la vida ligera de la familia es muy bueno, mostrando que la muerte (desaparición) del padre no es para tanto.

El ritmo se disfruta, con recuerdos que profundizan en la psicología de los personajes y hacen entender mejor las decisiones que vemos en pantalla.

La película tiene un final abierto, dando la posibilidad al espectador de suponer (crear) o cerrar así la obra.

La recomendación es acercarse a la obra escrita y complementarlo con la película. Una muestra del impulso de abandonar todo por un momento, hasta que ese momento se sale de control y ya no podemos volver.

Ars gratia artis

Comments

0 comments

Sociólogo. "La literatura nos acerca un poco más a la muerte".